Hace cuarenta años ...
Hace cuarenta años, necesité escribir. Nunca pensé que mis cuartillas tendrían otro destino que el desahogar mi espíritu en improvisadas poesías o circunstanciales diarios. Era la pulsión del sentir de un solitario, que sólo encontraba expresión en el trazo de la pluma.
El correr del tiempo consolidó esos precarios esfuerzos en inquietas búsquedas interiores pintando vivencias y sentimientos, buscando siempre la sutileza en el decir, explorando la riqueza de nuestro idioma.
El correr del tiempo consolidó esos precarios esfuerzos en inquietas búsquedas interiores pintando vivencias y sentimientos, buscando siempre la sutileza en el decir, explorando la riqueza de nuestro idioma.
La llegada a mi vida de seres luminosos que dejaron su impronta en mi espíritu, plasmó este aprendiz de escritor que hoy se atreve a proponerles una inefable experiencia: el desafío de un viaje introspectivo, de la mano de un imaginario maestro que nos habla, como un día entrara en mi vida Gibran Khalil Gibran, peregrino incansable de la poesía árabe.
Aún resuenan en mi corazón sus palabras...
"En verdad, sólo hablamos para nosotros mismos, aunque a veces elevamos la voz lo suficiente para que otros puedan oírnos." (en Arena y Espuma).
Y también su vehemente mandato...
"Dejad que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo." (De la amistad, en El Profeta).
Estas dos apostillas y el aliento de generosos amigos cuya ayuda nunca podré agradecer lo suficiente, permitieron que me atreva a intentar este caminar junto a mis lectores, compartiendo estos...
ENCUENTROS CON MI ESPÍRITU

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